Las nuevas tecnologías están teniendo una relevancia creciente en la producción y distribución de frutas y hortalizas frescas. Esta fue una conclusión en la reunión celebrada este martes sobre el Códex Alimentarius en la sede de la Secretaría de Economía, en la Ciudad de México. Se trata de la Vigésima Tercera Reunión del Comité del Codex sobre Frutas y Hortalizas Frescas (CCFFV23).
Códex Alimentarius
Andrea Genoveva Solano, presidenta de la CCFFV23, destacó ahí que las expectativas del mercado internacional son cada vez más exigentes y las preferencias de los consumidores en términos de frescura, apariencia y calidad varían entre regiones.
Por consiguiente, ello obliga a un equilibrio entre la estandarización y la flexibilidad necesaria para respetar las características locales de producción.
“Otro desafío crucial es la integración de nuevas tecnologías en el sector agroalimentario, métodos innovadores como la agricultura vertical, los sistemas de trazabilidad digital y las técnicas avanzadas de conservación están transformando de manera en que producimos y distribuimos frutas y hortalizas frescas”, dijo ella.
Solano es también titular de la Unidad de Normatividad, Competitividad y Competencia de la Secretaría de Economía.
Cambio climático
El Códex Alimentarius es un conjunto de normas internacionales que se crearon para garantizar la calidad y seguridad de los alimentos y facilitar el comercio global. Fue establecido en 1963 por la FAO y la OMS.
“No podemos ignorar el impacto del cambio climático en la producción agrícola, la variabilidad de las condiciones climáticas afecta los ciclos de cosecha, la disponibilidad de agua y la distribución, en este caso de plagas y enfermedades, representa un reto adicional en la definición de estándares que puedan adaptarse a estos cambios”, añadió Solano.
Ella instó a reflexionar sobre el futuro de lo que es el Comité de Frutas y Hortalizas Frescas y del Codex en general, la modernización de las regulaciones, la adaptación a los cambios tecnológicos y la sostenibilidad del comercio agrícola.
Desde su perspectiva, se debe también fortalecer la inclusión de los pequeños productores del comercio, tanto local como internacional, asegurando que estas regulaciones no se conviertan en barreras para su crecimiento, sino en herramientas que les permitan accesar a nuevos mercados y mejorar su competitividad.